jueves, 2 de septiembre de 2010

. BASTA. Para. Estate quieta de una vez y piensa. Echa la vista atrás, ¿qué ves?

Ves una joven rota, sin rumbo, buscando la forma de seguir con su vida, decidida a pasar página, una joven que no ve la esperanza, una joven que ha decidido escapar de una vida en la que ya no había lugar para ella y que no es capaz de volver a imaginarse dentro de ella...Ves una joven débil que se equivoca, que se cae al suelo, y como puede se vuelve a levantar...Tarde o temprano aprende a no repetir esos fallos, aprende a estarse quieta, a esperar que la tormenta amaine y que la vida misma le traiga vientos mas tranquilos...Aprende a que la controlen, a obedecer sin rechistar, a no esperar empatía en los ojos de los demás, a ser lo que la vida le obliga a ser. A veces corre directa hacia el mar revuelto y las olas la marean y la hacen chocarse contra las rocas, a veces intenta nadar contra la corriente y no puede, primero espera a que el mar se calme, pero algo dentro de ella sabe que el mar siempre va a estar revuelto, siempre va a estar golpeándola... Entonces se rinde y se hunde.. se hunde pensando que es el final, que no existe fuerza en ella, que no merece seguir a flote, que prefiere rendirse a seguir siendo lo que es...

Hasta que ve un rallo de luz dentro de sí misma que se niega a seguir siendo esa chica débil que se rinde, ese rallo de luz que la obliga a luchar y seguir nadando hasta llegar a la orilla, que la obliga a servirse de la propia esperanza, de imaginarse en la orilla saboreando el triunfo, el descanso, la paz...

Ahora mirate en el presente y sólo quiero que veas a esa chica nadando en contra de las olas, aunque esas olas sean mas fuertes que ella, aunque ella no tenga resistencia, aunque esté asustada, quiero que la veas nadando y llegando a esa orilla, quiero que la veas sonreir por que por fin ha conseguido salir de ese mar que la ahoga.

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