El último día que fuimos, volvimos, me acuerdo bien, sin cogernos la mano desde el tren, sin buscarle los pesputes a las bromas, reprochándonos hasta el tapón del gel.
Y el amor no tuvo mucho mas que hacer, me acuerdo bien, de las lágrimas de fuego que lloré.
Y ahora lo veo distinto, diferente, raro, extraño, darlo todo por perdido, separarse y no volver a verse en años. Ni que fuera un instinto. Diferente, raro, extraño, tonto y tantas veces cínico
que parece que es jugar a hacerse daño.
Y aprendí que hay cosas que es mejor perder.
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